Cristianismo o cristiandad

Origen y desarrollo hasta nuestros días

ORIGEN > APOSTASÍA

La apostasía

Jesús lavando los pies a un discípulo
Jesús lavando los pies a un discípulo
Algunos rechazaron la resurrección de Jesús
Algunos rechazaron la resurrección de Jesús

El modelo de Jesús en la congregación cristiana

La adaptación de ideas paganas y una clase clerical fue un proceso gradual que impregnó a la congregación cristiana. Sin embargo, el fundador del cristianismo había dejado bien claro cómo deberían comportarse sus seguidores.

Jesús subrayó en sus enseñanzas el desapego de las riquezas y la humildad. Él vivió de manera sencilla y llamó a sus seguidores a seguir su ejemplo. De hecho, reprendió a quienes usaban vestiduras llamativas y alargaban los flecos de sus mantos para ser vistos por los hombres.

“Todos ustedes son hermanos —había dicho Jesús a sus discípulos—. […] Su Caudillo es uno, el Cristo”. (Mateo 23:8, 10.) De modo que no había una clase clerical en las congregaciones cristianas del siglo primero. Se enfocaban en la predicación y la ayuda mutua, dando el énfasis en aplicar los principios que habían aprendido de Jesús.

Las congregaciones estaban organizadas con un cuerpo de epískopos (superintendente) y presbytéros (anciano) espirituales, que las supervisaban. Todos estos tenían igual autoridad y a ninguno se le permitía ‘enseñorearse’ del rebaño que estaba bajo su custodia. (Hechos 20:17; Filipenses 1:1; 1 Pedro 5:2, 3.)

Con el paso del tiempo, lo que una vez fue una organización espiritual activa y pura, se convertiría en una institución religiosa poderosa, pero alejada del cristianismo original.

Para el año 49 E.C. los apóstoles señalaron lo siguiente en una carta enviada a las congregaciones: “Hemos oído que algunos de entre nosotros los han perturbado con discursos, tratando de subvertir sus almas, aunque nosotros no les dimos instrucción alguna”. (Hechos 15:24.) Algunos de dentro de la congregación expresaban abiertamente su punto de vista opuesto, en este caso respecto a si los cristianos gentiles tenían que circuncidarse y observar la Ley de Moisés. (Hechos 15:1, 5.)

Mientras avanzaba el siglo primero, el pensamiento divisivo se esparció como gangrena. (2 Timoteo 2:17.) Para el año 51 E.C., en Tesalónica algunos predecían erróneamente que “la presencia” del Señor Jesús era inminente. (2 Tesalonicenses 2:1, 2.) Hacia 55 E.C., algunos en Corinto habían rechazado la clara enseñanza cristiana sobre la resurrección de los muertos. (1 Corintios 15:12.) Cerca de 65 E.C., otros decían que la resurrección ya había sucedido, y que se trataba de una resurrección simbólica que experimentaban los cristianos mientras estaban vivos. (2 Timoteo 2:16-18.)

No hay registros inspirados de lo que sucedió en la congregación cristiana durante los siguientes treinta años. Pero para cuando el apóstol Juan escribió sus cartas (cerca de 98 E.C.), había “muchos anticristos”, personas que negaban que ‘Jesús fuera el Cristo’ y que fuera el Hijo de Dios que había venido “en carne”. (1 Juan 2:18, 22; 4:2, 3.)

Por más de sesenta años los apóstoles habían “obrado como restricción”, esforzándose por impedir el avance de la apostasía. (2 Tesalonicenses 2:7; 2 Juan 9, 10.) Pero cuando la congregación cristiana estaba por entrar en el siglo II, murió el último apóstol Juan, cerca del año 100 E.C. La apostasía, que había empezado a entrar a hurtadillas en la congregación, podía entonces brotar sin restricción, con repercusiones devastadoras en cuestiones de organización y doctrina.

La sustitución del mensaje original

La enseñanza cristiana fue reemplazada por tradiciones humanas. La fe se convirtió en un instrumento que utilizaba el miedo y el control del conocimiento para asegurar su supervivencia y expansión. El método original de evangelizar tal como Jesús había enseñado había muerto por completo.

La restricción de las Escrituras

Para principios del siglo II, se comenzó a establecer un cristianismo de imitación. Se fueron adoptando ideas paganas y se formó una clase clerical. El método original de evangelizar tal como Jesús había enseñado empezó a morir.

La Iglesia institucional comenzó a ver con recelo el acceso directo de los laicos a la Biblia. Se argumentaba que solo el clero instruido podía interpretar correctamente las Escrituras. Esto llevó a prohibiciones formales. En el Concilio de Tolosa (1229), se prohibió a los laicos poseer copias de la Biblia en idiomas vernáculos (lenguas comunes), permitiendo solo el uso del latín, una lengua que la mayoría de la población ya no entendía.

El nacimiento de un "cristianismo de nombre"

La apostasía produjo una religión que se decía cristiana, pero que estaba completamente contaminada por creencias y prácticas que Jesús y sus apóstoles nunca aprobaron. El cristianismo auténtico fue reemplazado por una cristiandad que se adaptó a los gustos del Imperio. Fue entonces cuando nació un cristianismo de nombre.

De la espiritualidad a la institución poderosa

La transformación fue total:

  • En lo organizativo: De una hermandad de iguales a una jerarquía clerical rígida.
  • En lo doctrinal: De las enseñanzas sencillas de Jesús a dogmas influenciados por la filosofía griega y el paganismo.
  • En lo moral: De la separación del mundo y la neutralidad a la alianza con el poder político y el uso de la fuerza.
La iglesia se alió con el poder
La iglesia se alió con el poder

El crecimiento del movimiento en el siglo I se basaba en una actividad constante de predicación de casa en casa, donde cada creyente comunicaba directamente el mensaje de Jesús centrado en una esperanza futura.

Sin embargo, en la estructura institucional, este método de evangelización orgánica desapareció. Fue reemplazado por el ritualismo y una liturgia en latín que resultaba inaccesible para el pueblo común.

Mientras que el modelo primitivo se adhería estrictamente a las enseñanzas apostólicas y rechazaba cualquier influencia pagana, la cristiandad institucional optó por la adulteración de la verdad para facilitar la asimilación de los pueblos paganos.

La evolución histórica muestra que la «apostasía» predicha por los apóstoles fue un proceso gradual de erosión. Lo que comenzó como una comunidad de fe vibrante y sencilla se transformó en un sistema político-religioso que, aunque conservó el nombre de «cristiano», sustituyó el fundamento original por tradiciones humanas y estructuras de poder terrenal.

Obispo enseñando a 'cristianos' con un ritual
Obispo enseñando a 'cristianos' con un ritual

La Iglesia Católica y Ortodoxa

En occidente el obispo de Roma era considerado el sucesor directo de Pedro, pero en oriente los patriarcas de Constantinopla, Antioquía, Jerusalén y Alejandría ninguna figura individual tenía supremacía total.

En el siglo IV con Constantino surgió una nueva realidad política y eclesiástica. Dos centros de poder empezaron a destacarse. Roma, en el corazón del antiguo imperio occidental, y Constantinopla, la capital del oriente, fundada por el propio Constantino, ambas ciudades se convirtieron en referentes religiosos.

Diferencias Culturales y Geográficas

A medida que la cristiandad se expandía, también lo hacían las diferencias culturales entre Oriente y Occidente. En Roma, el latín era la lengua del imperio, del derecho y de la iglesia. En Constantinopla y gran parte del mundo oriental, el griego dominaba la vida intelectual, filosófica y litúrgica. No se trataba sólo de idiomas distintos, sino de mundos mentales diferentes.

Con el tiempo, muchos obispos en Oriente ya no sabían latín y muchos en Occidente no comprendían el griego. Las cartas se traducían mal, los concilios se interpretaron con recelo y los prejuicios crecían. Lo que comenzó como una diferencia lingüística, terminó creando una barrera religiosa. La incomprensión se convirtió en desconfianza.

El papa de Roma y el Patriarca de Constantinopla
El Papa de Roma y el Patriarca de Constantinopla

Una adición que la Iglesia Occidental introdujo al credo niceno, afirmaba que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo. Pero esta modificación, aunque parecía menor, desató una tormenta en Oriente.

Los teólogos ortodoxos sostenían que el Espíritu Santo procede únicamente del Padre. Alterar esa formulación y hacerlo sin el consentimiento de un concilio universal quebró la unidad eclesial. Así, una frase doctrinal se convirtió en un símbolo de la creciente ruptura. Ya no se trataba sólo de lo que se creía, sino de quién tenía derecho a definir la fe.

En Occidente, el obispo de Roma, el Papa, fue adquiriendo un estatus cada vez más elevado. Esta autoridad religiosa se interpretó como jurisdicción universal sobre toda la cristiandad.

En Oriente, aunque se respetaba al Papa, nunca se aceptó su supremacía absoluta. Para los patriarcas orientales, ningún obispo, ni siquiera el de Roma, tenía derecho divino a gobernar sobre todos los demás.

La tensión creció cuando los papas comenzaron a intervenir en asuntos orientales, dictando decisiones unilaterales. Los orientales lo vieron como una invasión de su autonomía sagrada.

La división entre Oriente y Occidente no sólo fue teológica o cultural, también política. Tras la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476, Roma quedó bajo la influencia de reinos germánicos, mientras que Constantinopla siguió siendo la capital del Imperio Bizantino.

La coronación de Carlo Magno por el papa en el año 800 como emperador del sacro Imperio Romano fue un golpe simbólico para Constantinopla. Había ahora dos imperios y pronto dos ‘iglesias’.

El conflicto alcanzó su punto máximo en el año 1054. El papa León IX envió una delegación a Constantinopla, encabezada por el cardenal Humberto de Silva Candida. Su misión era dialogar con el patriarca Miguel Cerulario, quien había cerrado iglesias latinas en la ciudad y criticado duramente sus prácticas litúrgicas.

Humberto, seguro de la autoridad papal, exigió la sumisión del patriarca a Roma. Cerulario, firme en la autonomía oriental, se negó. No hubo reconciliación. En el año 1054, hubo excomulgaciones mutuas. La unidad de la cristiandad se rompía ante los ojos del mundo.

La doctrina de la trinidad
La doctrina de la trinidad

Como se muestra en las imágenes, la congregación cristiana del primer siglo pasó de ser una comunidad de predicadores que eran instruídos para compartir las buenas nuevas del reino de Dios, a una institución jerarquizada aliada con el poder y con enseñanzas filosóficas y paganas.

EL PROYECTO

«Este portal es un repositorio de investigación histórico-bíblica, fruto de años de recopilación y análisis. Se ofrece como recurso de estudio para aquellos interesados en profundizar en los orígenes del cristianismo y el posterior desarrollo de la cristiandad».

CRÉDITOS

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