Cristianismo o cristiandad

Origen y desarrollo hasta nuestros días

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Su preservación

Biblia en más de tres mil idiomas
Biblia en más de tres mil idiomas
The Chester Beatty Library in Dublin, Irlanda
The Chester Beatty Library in Dublin, Irlanda

¿Cómo ha llegado la Biblia hasta nuestros días?

A pesar de los intentos por evitarlo se estima que más del 90% de la población mundial ya tiene acceso a, al menos, una porción del texto bíblico en su lengua materna. La Biblia (o porciones de ella) está disponible en más de 3.000 idiomas. Que la Biblia haya llegado hasta nosotros conservando su pureza original es un verdadero milagro. ¿Cómo han sobrevivido hasta el día de hoy?

Múltiples copias de manuscritos han llegado hasta nuestros días preservando el texto original. «Se sabía que los judíos guardaban los rollos de las Escrituras en ánforas o vasijas de barro a fin de conservarlas» (Philip Comfort, experto en el Nuevo Testamento). Y los cristianos siguieron la misma costumbre. Esta es la razón por la que algunos manuscritos de la Biblia se han descubierto en vasijas de barro, o en cuevas.

El resultado es que miles de fragmentos de manuscritos de la Biblia -algunos de más de dos mil años de antigüedad- han sobrevivido hasta nuestros días. Ningún texto antiguo tiene tantos manuscritos y que daten de tanto tiempo.

Cuando en 1947 se hallaron los Rollos del mar Muerto, los eruditos por fin pudieron comparar el texto masorético hebreo con lo que aparecía en estos rollos bíblicos mil años más antiguos. Tras el descubrimiento, un miembro del equipo editorial de los Rollos del mar Muerto llegó a la siguiente conclusión: «Es una prueba irrefutable de que la transmisión del texto bíblico a lo largo de más de mil años a manos de los copistas judíos fue sumamente fiel y cuidada».

La Biblioteca Chester Beatty de Dublín (Irlanda) cuenta con una colección de papiros de casi todos los libros de las Escrituras Griegas Cristianas, lo que incluye algunos manuscritos que datan del siglo segundo, apenas cien años después de que se completara la Biblia. «Aunque los papiros ofrecen abundante información nueva sobre detalles del texto -comenta The Anchor Bible Dictionary-, también demuestra una sobresaliente estabilidad en la trasmisión del texto bíblico a lo largo de la historia».

El acceso a las Escrituras

Ya en el siglo XII existían versiones parciales de las Sagradas Escrituras en varias lenguas vernáculas (entre ellas el francés). Aunque algunas colectividades, tildadas de heréticas por la cristiandad, alentaban su uso, las Biblias no tuvieron amplia difusión sino hasta el siglo XIX. Este lapso de tantos siglos refleja las dificultades y los peligros que afrontó la Biblia para poder salir adelante.

El francés y la Biblia

Uno de los primeros libros en francés fue un diccionario bíblico publicado en torno al año 842 de nuestra era. Tenía por objeto ayudar al lector a entender la Biblia en latín, idioma que utilizaba la Iglesia Católica, pero que para entonces ya no lo hablaba el vulgo, que se comunicaba en diversos dialectos; de este modo se vetaba a la gente el acceso a la Palabra de Dios, cuya lectura quedaba reservada a los clérigos que sabían latín.

El proceso de copiado

La Ley que se dio a los israelitas mandaba que todos los reyes de Israel escribieran «para sí en un libro una copia de esta ley», los cinco primeros libros de la Biblia (Deuteronomio 17:18).

Además, los copistas profesionales hicieron tantos manuscritos que para finales del siglo primero podían encontrarse copias de las Escrituras en las sinagogas de todo Israel y hasta en la lejana Macedonia (Lucas 4:16, 17; Hechos 17:11). Los israelitas, que tenían bajo su custodia el texto bíblico primitivo, conservaron cuidadosamente los rollos originales y produjeron numerosas copias. A muchos israelitas les gustaba leer las Escrituras, a las que consideraban la Palabra de Dios; de ahí que el texto fuera copiado con especial esmero por escribas muy instruidos.

Esdras, escriba temeroso de Dios, era tenido por «un copista hábil en la ley de Moisés, que Jehová el Dios de Israel había dado» (Esdras 7:6). Los copistas profesionales vivían entregados a su labor. Sentían profunda reverencia por las palabras que copiaban y eran muy meticulosos. El término hebreo traducido «copista» es so-fér, que alude a la acción de contar y registrar.

Esdras, copista de las Santas Escrituras
Esdras, copista de las Santas Escrituras

Los masoretas, que se ocuparon de copiar las Escrituras Hebreas (Antiguo Testamento) entre los siglos VI y X, incluso contaban las letras para evitar errores. Según el profesor Moshe Goshen-Gottstein, para los masoretas, modificar intencionalmente el texto original «constituía, desde su punto de vista, el peor delito imaginable». Con respecto a ellos, el erudito Thomas Hartwell Horne dice: «Calcularon qué letra se encuentra a mitad del Pentateuco [los primeros cinco libros de la Biblia], qué frase se encuentra a mitad de cada libro y cuántas veces aparece en las Escrituras Hebreas cada letra del alfabeto [hebreo]».

A fin de comprobar su trabajo, los copistas diestros utilizaban diversos sistemas. Para no omitir ni una sola letra del texto bíblico, iban al extremo de contar tanto las palabras como las letras que copiaban. Esta tarea implicaba un gran esmero, pues se afirma que contaban las más de un millón de letras de las Escrituras Hebreas. Tal minuciosidad garantizaba un alto grado de fidelidad.  Este trabajo contribuyó en gran medida a asegurar la fidelidad del texto y a que la Biblia escapara de los desesperados y obstinados intentos de sus enemigos de destruirla.

¿Demuestran los manuscritos más antiguos que el mensaje de la Biblia se ha preservado? Aunque es verdad que aún no se han encontrado los manuscritos originales, existen millares de copias del texto completo o parcial, algunas de las cuales son muy antiguas. Existe una gran cantidad de manuscritos que hoy hay disponibles que ayudan a los biblistas a detectar los errores.

Respecto de las Escrituras Hebreas, el erudito W. H. Green sostuvo: «Se puede decir sin temor a equivocarse que ninguna otra obra de la antigüedad se ha transmitido con tanta exactitud». En cuanto a las Escrituras Griegas, Sir Frederic Kenyon, una eminencia en manuscritos bíblicos, escribió: «El intervalo entre las fechas de la composición original y las de los primeros testimonios existentes es tan corto que no merece siquiera considerarse, y el último fundamento de cualquier duda de que las Escrituras llegaron hasta nosotros sustancialmente como fueron escritas ha sido removido. Tanto la autenticidad como la integridad general de los libros del Nuevo Testamento se pueden dar finalmente por establecidas». Y agregó: «No sobra recalcar que, en sustancia, el texto de la Biblia es fiable. […] No es posible decir lo mismo de ningún otro libro antiguo del mundo».

El erudito de las Escrituras Hebreas W. H. Green
El erudito de las Escrituras Hebreas W. H. Green

La proliferación de copias de las Escrituras

Poco tiempo después de que las Escrituras Griegas Cristianas (Nuevo Testamento) quedaron terminadas, ya proliferaban copias de sus cartas, profecías y narraciones históricas inspiradas. El apóstol Juan, por ejemplo, redactó su Evangelio en Éfeso o cerca de allí. Sin embargo, a centenares de kilómetros, en Egipto, se encontró un fragmento de una copia que, según los expertos, fue hecha menos de cincuenta años después de que él elaboró su relato. Dicho descubrimiento indicó que los cristianos de países distantes poseían copias de lo que entonces eran textos recién inspirados.

Sin embargo, ninguno otro libro en la historia ha sufrido tanta persecución como la Biblia. Muchos enemigos han tratado de destruirla sin éxito. Esta sección pretende profundizar en esta cuestión.

El apóstol Juan escribiendo su evangelio
El apóstol Juan escribiendo su evangelio

¿Hay dudas de que la Biblia conserve su mensaje original?

Como no existen escritos originales, hay quien afirma que la Biblia ha sido modificada con el tiempo. Lo cierto es que no existen los textos originales de San Agustín. Ni tampoco los textos originales de Mahoma. No dudamos de los escritos que se les atribuyen a San Agustín o Mahoma, aunque no dispongamos de los originales.

Los discursos e historias de Buda se memorizaron y transmitieron oralmente hasta el siglo I a.C. Los pensamientos de Confucio son obra de varios discípulos que recopilaron sus enseñanzas mucho tiempo después.

No se conservan los originales de los filósofos griegos más relevantes como Platón o romanos como Tácito. O los escritos de Flavio Josefo. Existen copias de lo que dijeron o escribieron.

Pero ninguna de estas obras literarias de la Antigüedad conserva tantas copias manuscritas y tan cercanas a los originales como es el caso de la Biblia.

No dudamos de personajes que existieron como Julio Cesar o Alejandro Magno, aunque no los vimos. No dudamos de los hechos históricos, como que el hombre pisó la luna, aunque no lo vimos.

Existen miles de manuscritos que se conservan en los museos más importantes del mundo, algunos muy cercanos a los originales, como los rollos del mar muerto. Al compararlos se puede confirmar que el texto original se ha conservado fielmente hasta nuestros días.

Grandes personajes de la historia
Grandes personajes de la historia

EL PROYECTO

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