Cristianismo o cristiandad

Origen y desarrollo hasta nuestros días

NOMBRE DIVINO >JESÚS Y EL NOMBRE DE SU PADRE

'Santificado sea tu nombre'

Jesús conocía el nombre de su Padre y lo usaba
Jesús conocía el nombre de su Padre y lo usaba

Jesús y el nombre de su Padre

¿Conocía Jesús el nombre de su Padre? ¿Lo utilizó o se dejó llevar por la tradición judía? Jesús dijo en el Padre Nuestro; ‘Santificado sea tu nombre’. Y Jesús lo hizo. Jesús dijo que los cristianos deberían santificar el nombre de Dios.

Dios siempre ha querido que la gente conozca su nombre; jehová (Éxodo 9:6). Ese nombre aparece en antiguos manuscritos hebreos de la Biblia. También aparece en antiguas traducciones hebreas al griego realizadas antes de que Jesús viviera en la tierra y poco después. Por lo tanto, es lógico concluir que Jesús conocía y utilizaba el nombre de Dios y que los apóstoles lo incluyeran en sus escritos (Juan 17:6)

¿Emplearon Jesús y los cristianos del primer siglo el nombre divino en su conversación y escritura? En vista de que Jesús condenó las tradiciones de los fariseos (Mateo 15:1-9), sería sumamente irrazonable pensar que él y la congregación cristiana original se dejaran influir por las ideas farisaicas (como las que se registran en la Misná) a este respecto.

El propio nombre de Jesús significa “Jehová Es Salvación”. Él declaró: “Yo he venido en el nombre de mi Padre” (Juan 5:43); dijo que hacía sus obras “en el nombre de [su] Padre” (Juan 10:25), y la noche de su muerte dijo en oración que había puesto de manifiesto el nombre de su Padre a sus discípulos, y pidió: “Padre santo, vigílalos por causa de tu propio nombre”. (Juan 17:6, 11, 12, 26.) En vista de lo antedicho, cuando Jesús citó o leyó de las Escrituras Hebreas, ciertamente pronunció el nombre de Dios: Jehová. (Mateo 4:4, 7, 10 con Deuteronomio 8:3; 6:16; 6:13; Mateo 22:37 con Deuteronomio 6:5; Mateo 22:44 con Salmo 110:1; y Lucas 4:16-21 con Isaías 61:1, 2.) Como es lógico los discípulos de Jesús, entre ellos los escritores inspirados de las Escrituras Griegas Cristianas, siguieron su ejemplo a este respecto.

¿Por qué no aparece en los manuscritos disponibles?

¿Por qué, entonces, no aparece el nombre en los manuscritos disponibles de las Escrituras Griegas Cristianas, o el llamado Nuevo Testamento? Seguramente porque los manuscritos que hoy tenemos (del siglo III E.C. en adelante) se hicieron después que se alteró el texto original de los apóstoles y discípulos. Los copistas posteriores sin duda reemplazaron el nombre divino —el Tetragrámaton— por los términos Ký·ri·os y The·ós. Los hechos muestran que eso es justo lo que ocurrió en copias posteriores de la Versión de los Setenta de las Escrituras Hebreas.

Se recupera el nombre divino en la traducción.

Basándose en estos hechos, algunos traductores han incluido el nombre “Jehová” en sus traducciones de las Escrituras Griegas Cristianas. The Emphatic Diaglott, una traducción del siglo XIX hecha por Benjamin Wilson, utiliza el nombre Jehová varias veces, en particular donde los escritores cristianos citan de las Escrituras Hebreas.

Ya había empezado a aparecer el Tetragrámaton en traducciones de las Escrituras Griegas Cristianas al hebreo por lo menos desde 1533, cuando apareció en una de Anton Margaritha. En otras traducciones al hebreo que se hicieron desde entonces, los traductores usaron el Tetragrámaton en los lugares donde el escritor inspirado citaba de un pasaje de las Escrituras Hebreas que incluía el nombre divino.

“Dios” y “Padre” no son distintivos.

El título “Dios” no es ni personal ni distintivo. En las Escrituras Hebreas la misma palabra (ʼElo·hím) se aplica a Jehová, el Dios verdadero, y a los dioses falsos, como el dios filisteo Dagón (Jueces 16:23, 24; 1Samuel 5:7) y el dios asirio Nisroc. (2Reyes 19:37.) El que un hebreo le dijese a un filisteo o a un asirio que adoraba a “Dios [ʼElo·hím]” obviamente no hubiera bastado para identificar a la Persona a quien iba dirigida su adoración.

“Dios”, “Señor”, “Creador” —al igual que “presidente”, “rey” y “general”— son títulos, y pueden aplicarse a diferentes personas. Pero “Jehová” es un nombre personal y se refiere al Dios Todopoderoso y Creador del universo. Esto se muestra en Salmo 83:18, que según la Versión Valera (1977) dice: “Conozcan que tu nombre es Jehová; el Altísimo sobre toda la tierra”.

Los títulos no son nombres propios
Los títulos no son nombres propios

El término griego para Dios, The·ós.

Este vocablo se aplicaba de igual manera al Dios verdadero y a dioses paganos como Zeus y Hermes, dioses griegos que correspondían a los romanos Júpiter y Mercurio. (Compárese con Hechos 14:11-15.) Las palabras de Pablo en 1 Corintios 8:4-6 presentan la verdadera situación: “Porque, aunque hay aquellos que son llamados ‘dioses’, sea en el cielo o en la tierra, así como hay muchos ‘dioses’ y muchos ‘señores’, realmente para nosotros hay un solo Dios el Padre, procedente de quien son todas las cosas, y nosotros para él”.

La creencia en numerosos dioses, que hace necesario que el Dios verdadero se distinga de los falsos, ha continuado hasta nuestro siglo XXI.

Dioses griegos
Dioses griegos

Asera fue llamada la ‘madre de todos los dioses’. Los babilonios la llamaban Ishtar. Los egipcios la llamaban Sopdet. En la Biblia recibe el nombre de Astoret, pronunciación desfigurada de la original ‘Astart. Los rabinos incluyeron las vocales de la palabra hebrea boset (vergüenza), para desprestigiar a las divinidades paganas. Nadie cuestiona que el nombre Astoret identifique a la diosa.

Señor, Adonai o Dios no son nombres propios. Son títulos. Director, médico, arquitecto no son nombres. Define lo que hace la persona. Pronunciamos nombres de la Biblia que en hebreo son distintos, pero no tenemos reparos en hacerlo. ¿Por qué? Los identificamos con el personaje.

Asera fue llamada la ‘madre de todos los dioses’
Asera fue llamada la ‘madre de todos los dioses’

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