Origen y desarrollo hasta nuestros días
NOMBRE DIVINO > JEHOVÁ
Origen de la forma «Yehowah»: Los copistas intercalaron las vocales de los títulos hebreos ʼAdho·nái (Señor Soberano) o ʼElo·hím (Dios) entre las cuatro consonantes del nombre divino. Al combinar las consonantes del Tetragrámaton con los puntos vocálicos de estas palabras, se produjeron formas como Yehowah.
Aunque muchos hebraístas modernos se inclinan por la forma «Yahveh» (o «Yavé»), la forma «Jehová» ha sido la más reconocida y utilizada en español durante siglos para identificar al Creador.
A continuación se detalla el uso del nombre de Dios Jehová a través de los siglos, basándose en hallazgos arqueológicos, manuscritos bíblicos, documentos históricos, heráldica, numismática, arquitectura y obras de arte documentadas.
Códice de Leningrado (identificado como B 19A), que data del año 1008 o 1009 E.C., es el manuscrito completo más antiguo de las Escrituras Hebreas y desempeña un papel fundamental en la comprensión de la transmisión del nombre divino. Y es una prueba documental clave de cómo la combinación de las consonantes hebreas con los puntos vocálicos masoréticos dio lugar a la forma Yehowah, de la cual deriva el nombre «Jehová» en español.
En el patio, los visitantes pueden apreciar un detalle interesante en el escudo de armas de la familia Thurzó, conservado en un relieve de arenisca. En él aparece escrito en latín el nombre bíblico de Dios, Jehová.
El primer documento que se conoce donde se emplea el nombre Jehová pertenece a Ramón Martí, un fraile dominico y teólogo catalán del siglo XIII. Esta obra titulada Pugio fidei (Daga de la fe) fue escrita alrededor de 1278. En ella, Martí emplea el término Jehová para referirse al nombre de Dios. Martí, versado en hebreo y otras lenguas semíticas, buscaba establecer un puente entre las tradiciones judía y cristiana, y su obra contiene numerosas citas del Antiguo Testamento en hebreo acompañadas de traducciones al latín. Su propósito era defender la fe cristiana utilizando argumentos basados en los textos sagrados. La introducción del nombre Jehová refleja el esfuerzo de Martí por acercarse a las fuentes originales y presentar una comprensión más profunda del nombre divino.
En sus tratados filosóficos sobre el nombre inefable, el cardenal y teólogo propone variantes de grafía y vocalización latina como Ieoa e Iehoua.
La primera traducción de la Biblia al castellano que contiene el nombre de Dios es la de los Salmos de Juan de Valdés alrededor de 1537, donde se utiliza la forma Jehová. Sin embargo, la primera traducción de la Biblia que empleó el nombre Jehová en el mundo anglosajón fue la de William Tyndale en 1530 en inglés. Tyndale tradujo el Pentateuco y utilizó Yah en varias ocasiones.
La estatua de Casiodoro de Reina, inaugurada el 29 de octubre de 2020 en Santiponce (Sevilla) frente al monasterio de San Isidoro del Campo, lo representa sosteniendo su obra cumbre: la Biblia del Oso (1569). Esta versión es célebre por ser la primera traducción completa de la Biblia al castellano realizada a partir de los idiomas originales (hebreo y griego), y no de la Vulgata latina. Reina utilizó la forma Iehova para representar el nombre de Dios, ya que en el siglo XVI la ortografía del español empleaba la «I» con el valor fonético que hoy tiene la «J». Reina fue un firme defensor de la restitución del nombre divino y este aparece miles de veces en su texto. En el prefacio, titulado «Amonestación del intérprete de las sacras Escrituras al lector», justificó extensamente su uso, argumentando que la sustitución por el título «Señor» era una costumbre tardía y que el nombre propio debía mantenerse para diferenciar al Dios verdadero de las deidades falsas.
El nombre Jehovah aparece formalmente en varios pasajes de esta histórica versión, lo que consolidó y popularizó definitivamente su uso y grafía en todo el mundo anglosajón y en posteriores versiones protestantes.
El escudo de la ciudad incluye una banda o cinta con la inscripción oficial en latín: Turris Fortissima Est Nomen Jehova («El nombre de Jehová es la torre más fuerte»), basado directamente en el texto bíblico de Proverbios 18:10. A diferencia de otros monumentos donde se optó por el Tetragrámaton hebreo, en el caso de Plymouth se utilizó la forma latinizada del nombre, ampliamente reconocida en la Inglaterra de la época para invocar la protección divina sobre las ciudades y la heráldica.
Esta mansión histórica del siglo XVII hoy forma parte del conjunto de la Catedral Episcopal de Santa María (St Mary’s Episcopal Cathedral), funcionando como escuela de música. En el dintel de una de sus puertas aparece grabada la frase completa en latín: JEHOVA BEAT DITAT («Jehová bendice y enriquece»), acompañada por el año 1614.
El monarca sueco (quien ejerció la regencia desde 1599) adoptó como lema personal la frase en latín Iehovah solatium meum («Jehová es mi consuelo»). En 1606, instituyó la Real Orden de Jehová y, durante su coronación en 1607, portó un collar ceremonial conocido como la “cadena de Jehová”. Bajo su mandato, el nombre de Dios se convirtió en un elemento central de la numismática sueca; mandó acuñar monedas de oro y plata (objetos públicos de gran circulación) con el nombre escrito en diversas grafías latinas como IEHOVAH, IHEHOVA o Iehova, integrando también el Tetragrámaton en caracteres hebreos.
El monarca sueco (quien ejerció la regencia desde 1599) adoptó como lema personal la frase en latín Iehovah solatium meum («Jehová es mi consuelo»). En 1606, instituyó la Real Orden de Jehová y, durante su coronación en 1607, portó un collar ceremonial conocido como la “cadena de Jehová”. Bajo su mandato, el nombre de Dios se convirtió en un elemento central de la numismática sueca; mandó acuñar monedas de oro y plata (objetos públicos de gran circulación) con el nombre escrito en diversas grafías latinas como IEHOVAH, IHEHOVA o Iehova, integrando también el Tetragrámaton en caracteres hebreos.
Figura fundamental en la difusión del nombre divino en Dinamarca. En 1607 realizó una traducción de la Biblia al danés basada en los textos originales. En sus notas (como en Génesis 2:4) defendió firmemente el uso del nombre personal de Dios e incluía con frecuencia en su firma y cartas oficiales la frase: “Jehová está observando” o “Jehová proveerá”.
Ubicado en la isla de Als, este castillo cuenta con una capilla real donde, por orden de la monarquía danesa, se integró el nombre IEHOVA en la decoración, optando en este caso por la forma vocalizada en lugar del Tetragrámaton.
En las afueras de la capital danesa, en la parte superior de una placa de madera conocida como la «tabla del obispo», aparece el nombre JEHOVA escrito en letras de oro, instalada poco después de que Resen fuera nombrado obispo de Selandia.
El rey Cristián IV diseñó personalmente un jeroglífico o rebus grabado en piedra en la fachada exterior del edificio, terminado en 1642. El acertijo combina imágenes y letras: el Tetragrámaton hebreo (יהוה) que representa a Jehová, una espada (la justicia), un par de anteojos (la doctrina o sabiduría), un corazón (el corazón del hombre) y una corona sobre la letra «C» con un «4» (el monograma real). La frase resultante en latín es: Doctrinam et iustitiam dirige, Iehova, in corde coronati regis Christiani Quarti («Que Jehová guíe la enseñanza y la justicia en el corazón del rey coronado Cristián IV»). Bajo su reinado, el nombre se difundió masivamente, apareciendo también en las monedas conocidas como el «hebreo de plata».
Una placa conmemorativa dentro del recinto muestra de forma destacada el nombre de Dios.
En el altar mayor de esta iglesia situada en la localidad de Burg, se lee claramente la forma IEHOVA, buscando que el nombre fuera plenamente legible para los fieles en el periodo posterior a la Reforma.
En la Marienkirche de esta ciudad hanseática, el nombre de Dios figura como IEHOVA dentro de un escudo o cartela decorativa, un uso común en la ornamentación de iglesias luteranas del siglo XVII para enfatizar la centralidad de las Escrituras.
En una de las salas históricas del edificio del ayuntamiento (Rathaus), símbolo del poder civil y la libertad de la ciudad, se encuentra una inscripción que incluye la forma IEHOVA, demostrando que su uso se extendía también a contextos civiles para invocar la justicia sobre el gobierno municipal.
Situada en la plaza Prešeren, el retablo del altar mayor de esta iglesia muestra de manera prominente la forma IEHOVA integrada en caracteres latinos dentro de su rica decoración barroca.
El nombre de Dios aparece representado en la forma vocalizada Jahve, escrita con caracteres latinos, en un ventanal gótico situado en la parte superior de la imponente fachada de la catedral. La fachada del Duomo destaca por su extensa decoración iconográfica, que incluye más de 3,000 estatuas y relieves con escenas de las Escrituras.
Esta estructura histórica del siglo XII contiene una inscripción interior clara donde el nombre aparece escrito como IEHOVA, testimonio de la popularización de la forma vocalizada en el norte de Europa tras la Reforma.
En las fachadas de viviendas privadas de localidades suizas como Saint Moritz, Bever y Madulain, el nombre de Dios se escribía completo en caracteres latinos (Jehová o Iehova), insertado en oraciones redactadas en romanche. Esto contrasta con los templos religiosos europeos, donde solía preferirse el Tetragrámaton. Las inscripciones se realizaban mediante esgrafiado, pintura o cincelado en piedra como una declaración pública de fe:
La primera edición de la obra cumbre del padre de la taxonomía moderna incluye, de manera solemne, una cita del Salmo 104:24 en latín dirigida explícitamente a ¡JEHOVA!
1725 – Johann Sebastian Bach incluyó en el Cuaderno de Anna Magdalena Bach la composición coral “Dir, dir, Jehova, will ich singen” (“A ti, Jehová, cantaré”), BWV 299. Aunque el texto original pertenecía al himnólogo Bartholomäus Crasselius, Bach compuso y armonizó la versión musical, utilizando explícitamente el nombre “Jehova” en la partitura.
1732 – Joseph Haydn. En sus últimos años dedicados a la composición de gran música religiosa, Haydn incluyó el nombre Jehová en las partituras de sus dos célebres oratorios: La Creación (Die Schöpfung) y Las Estaciones (Die Jahreszeiten).
1733 – Georg Friedrich Händel. El célebre compositor barroco alemán utilizó el nombre divino en sus composiciones sacras, de manera muy señalada en su oratorio Débora (1733).
1797 – Franz Schubert: Compuso la música para la pieza El Todopoderoso (Die Allmacht, Op. 79, D. 852), basada en un poema de Johann Ladislav Pyrker, donde el nombre personal de Dios, Jehová, se proclama e invoca en varias ocasiones.
1803 – Ludwig van Beethoven. El compositor incluyó formalmente el nombre Jehová en el texto de su único oratorio, Cristo en el Monte de los Olivos (Christus am Ölberge, Op. 85).
1842 – Giuseppe Verdi y Nabucco. En esta célebre ópera, de marcado trasfondo bíblico, Verdi incluyó el nombre personal de Dios, Jehová, de forma muy destacada en los libretos de la última escena del cuarto acto, durante la conversión y alabanza del rey babilónico.
1921 – Arthur Honegger. El compositor francés, miembro del grupo de Les Six, empleó en repetidas ocasiones el nombre Jehová en los movimientos de su aclamado salmo sinfónico y oratorio El rey David (Le Roi David).
El escritor, historiador y político romántico francés del siglo XIX tituló uno de sus poemas filosóficos y artísticos de forma directa: «Jehová o la idea de Dios».
El célebre escritor y literato francés utilizó el nombre divino dentro de un contexto solemne y épico en su monumental colección de poemas La leyenda de los siglos (La Légende des siècles), publicada entre 1859 y 1883.
En este periodo, el nombre propio de Dios se incorporó de forma completa en la decoración de la Iglesia Jesuita de Einsiedeln y en la Iglesia de San Martín (Olten); en esta última, los decoradores escribieron con letras mayúsculas doradas el nombre completo JEHOVAH en el techo del ábside.
El prestigioso historiador, semiólogo y filósofo italiano Umberto Eco (1932–2016) relató en una de sus columnas periodísticas que dos corresponsales le habían sugerido evitar el término Geova (Jehová en italiano) para referirse al Dios del Antiguo Testamento, bajo el argumento erróneo de que era un término exclusivo de una denominación religiosa moderna. Eco calificó dicha observación de «disparate», recordando con rigor lingüístico que los diccionarios históricos demuestran claramente que Geova es, sencillamente, la forma tradicional italianizada del nombre divino.
Los principales diccionarios de uso, enciclopedias académicas generales y plataformas documentales de internet asocian de forma unánime el término Jehová como la transliteración y forma histórica tradicional para el nombre propio de Dios en las Escrituras.
En el número 22 de la Calle d’Estruc —una pequeña vía medieval situada cerca de la Plaza de Catalunya— aparece grabado el nombre Jehová. La inscripción se colocó durante los proyectos urbanísticos de los años 80 con el objetivo de recuperar la antigua memoria histórica de la calle, vinculada en el siglo XV a la emblemática figura del erudito Astruc Sacanera.
EL PROYECTO
«Este portal es un repositorio de investigación histórico-bíblica, fruto de años de recopilación y análisis. Se ofrece como recurso de estudio para aquellos interesados en profundizar en los orígenes del cristianismo y el posterior desarrollo de la cristiandad».
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