Cristianismo o cristiandad

Origen y desarrollo hasta nuestros días

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La cruz

Ejecución de Jesucristo en un madero inhiesto
Ejecución de Jesucristo en un madero inhiesto
Diccionario expositivo de W. Vine
Diccionario expositivo de W. Vine

Los cristianos y el instrumento de ejecución de Jesús

Si existe un símbolo por excelencia en la cristiandad es el de la cruz. Pero ¿Murió Jesús en un madero con un travesaño cruzado? ¿Cuál es el origen de la cruz? Hay que decir que, para los cristianos del siglo I, el instrumento de ejecución de Jesús no poseía una connotación positiva.

Los registros históricos indican que los primeros cristianos no utilizaron la cruz como símbolo, ya que les habría resultado repugnante portar la representación del instrumento que ejecutó al Hijo de Dios.

De hecho, durante los primeros tres siglos de nuestra era, no se conservan vestigios del uso del ícono de la cruz en el culto, manteniéndose ausente de la práctica cristiana primitiva.

Para abordar el estudio del instrumento de ejecución utilizado en la antigüedad, es preciso acudir primero al análisis lingüístico de los términos originales que aparecen en los evangelios. En el griego koiné, la palabra empleada en las Escrituras Griegas (Nuevo Testamento) es σταυρός (staurós), cuyo significado primario es «estaca», «palo vertical» o «madero». Asimismo, se utiliza el término ξύλον (xýlon), que se traduce simplemente como «leño» o «madera». Por su parte, la terminología latina derivó en el verbo cruciare («torturar» o «crucificar») y el participio crucifixum, que hace referencia a algo «fijado a la cruz».

En la entrada correspondiente al término griego σταυρός (staurós), el diccionario de W. E. Vine parte del significado más antiguo del término en el griego clásico, donde staurós designaba principalmente un poste o estaca vertical clavada en tierra. En este sentido primitivo, la palabra no implicaba la idea de dos maderos cruzados, sino simplemente un elemento vertical utilizado para cercas, empalizadas o incluso ejecuciones.

Vine observa que, con el desarrollo del uso del término en el contexto grecorromano, especialmente en época del Imperio romano, staurós llegó a emplearse para describir el instrumento de crucifixión romano, que en la práctica podía adoptar diversas formas. Entre esas formas se incluía no solo el poste simple, sino también otras formas de ejecución (los romanos ejecutaban a los reos en diferentes posiciones; brazos extendidos, inversión del cuerpo, patibulum con o sin poste fijo, variaciones según el castigo o la improvisación militar).

El clásico A Greek-English Lexicon (Liddell-Scott-Jones), recoge con más fuerza el sentido básico de “poste, estaca, pal o empalizada”, y muestra que en autores anteriores a Roma ese es el significado predominante.

Presencia precristiana del símbolo

El análisis histórico revela que la cruz es un símbolo de origen pagano con una presencia casi universal mucho antes del cristianismo. Su uso estaba estrechamente relacionado con la adoración de la naturaleza.

Hallazgos arqueológicos demuestran su existencia en diversas formas, como la esvástica en la India y Asia —utilizada por hindúes y budistas—, o cruces similares a la latina encontradas en cementerios europeos de la Edad del Bronce.

Civilizaciones paganas

Civilizaciones como los celtas, los fenicios e incluso los pueblos del México antiguo rendían culto a este símbolo siglos antes de la llegada de los misioneros ‘cristianos’. Asimismo, en el mundo griego, deidades como Baco eran representadas con bandas cubiertas de cruces. Un vínculo doctrinal relevante se encuentra en el dios caldeo y egipcio Tamuz, cuyo símbolo era la letra «T» (el «signo de la vida»), de donde deriva el diseño que posteriormente adoptaría la cristiandad.

Los historiadores del primer siglo

Ninguno de los historiadores del primer siglo afirma que Jesús murió en un madero con un travesaño cruzado. No existe ningún registro arqueológico que demuestre que Jesús murió de esa manera.

Historiadores del primer siglo como Flavio Josefo, Tácito, Séneca o Plutarco no hacen ninguna mención a la forma en la que murió Jesús.

Flavio Josefo (historiador del primer siglo)
Flavio Josefo (historiador del primer siglo)

A partir del siglo III, la cristiandad permitió que los paganos recién incorporados mantuvieran sus signos y símbolos, con el fin de aumentar el prestigio y la membresía del sistema eclesiástico. Esta apertura facilitó la adopción definitiva de la cruz como una herramienta de reclutamiento masivo.

El cambio de paradigma fundamental ocurrió en el siglo IV bajo el mandato del emperador Constantino I. En el año 312, durante una campaña militar, el emperador —quien era adorador del Sol— afirmó haber tenido una visión de una cruz sobre el astro rey con la inscripción In hoc vince («Con esto vence»). A raíz de este suceso, Constantino incorporó este símbolo en estandartes, escudos y armaduras.

Es importante señalar que, paralelamente al uso del crismón, Constantino mantuvo símbolos solares. En sus monedas figuraba una cruz de brazos equidistantes encerrada en un círculo, un antiguo calendario solar que marcaba solsticios y equinoccios. Las motivaciones de este cambio parecen haber sido más políticas que religiosas; estudiosos sugieren que su interés principal era convertir el cristianismo en una religión universal que resultara fácil de aceptar para sus súbditos paganos.

Constantino en batalla y su vision de la cruz
Constantino en batalla y su vision de la cruz

Desarrollo Iconográfico

La representación iconográfica de este símbolo también experimentó una evolución técnica: mientras que los primeros iconos mostraban a un Jesús triunfante saliendo de la cruz, no fue sino hasta la Edad Media cuando se empezó a representar el crucifijo con la imagen de un Cristo sufriente o fallecido.

Jesús representado en una obra de la edad media
Jesús representado en una obra de la edad media

Su origen sigue un patrón histórico bastante claro

Siglos I–III: no hay evidencia de culto a reliquias materiales concretas de la pasión de Jesús.

Siglo IV en adelante: con la oficialización del cristianismo en el Imperio romano, empieza una búsqueda sistemática de lugares y objetos asociados a la vida de Jesús.

Siglo IV-V: surge el gran impulso de “hallazgos” en Tierra Santa.

Un caso clave es Helena de Constantinopla, madre del emperador Constantino. La tradición le atribuye la localización de la llamada “verdadera cruz” en Jerusalén. A partir de ahí se multiplica la aparición de reliquias.

Helena de Constantinopla, madre del emperador Constantino
Helena de Constantinopla, madre del emperador Constantino

EL PROYECTO

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