Origen y desarrollo hasta nuestros días
DOCTRINA > LITURGIA Y NAVIDAD
La liturgia es el conjunto de ritos, ceremonias, oraciones y normas establecidas por una religión para el culto y la adoración. En la cristiandad, la liturgia se refiere al orden y desarrollo de los actos sagrados, como la Misa, los sacramentos, las oraciones oficiales y otras celebraciones religiosas.
En el documento ‘Sacrosanctum Concilium’ (1963), la Iglesia dice que la liturgia es «la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y la fuente de donde mana su fuerza».
Las Santas Escrituras revelan cómo era la enseñanza de Jesús, basada en la sencillez, con el fin de hacer llegar las verdades bíblicas a todas las personas. En el primer siglo no existía una liturgia sacramental compleja, clericalizada y ceremonial. Las reuniones cristianas primitivas eran sencillas, centradas en las enseñanzas de Jesús y el resto de las Santas Escrituras.
Las fuentes del Nuevo Testamento muestran que las congregaciones cristianas del siglo I se reunían principalmente para aprender la enseñanza apostólica, leer las Escrituras, orar y edificarse mutuamente. Aunque existían prácticas sencillas como el bautismo y la Cena del Señor, no aparece un sistema litúrgico complejo o ritualista comparable al de muchos cultos paganos antiguos ni al ceremonial eclesiástico desarrollado en siglos posteriores.
Hechos 2:42 dice:
“Y continuaban dedicándose a la enseñanza de los apóstoles, a la convivencia, a compartir comidas y a las oraciones.” Este texto describe la vida regular de la congregación cristiana primitiva. La enseñanza ocupaba el primer lugar (Hechos 11:26 muestra reuniones organizadas con instrucción continua. También Hechos 15:35).
Justino Mártir en su Primera Apología (ca. 155 d. C.), capítulo 67, describe una reunión cristiana dominical de este modo: se reúnen en un lugar, se leen “las memorias de los apóstoles o los escritos de los profetas”.
El verdadero quiebre se produjo cuando el cristianismo que Jesús y los apóstoles habían enseñado se convirtió en una institución protegida y financiada por el Imperio Romano tras la legalización por Constantino en el siglo IV. La Iglesia, buscó hacerse «comprensible y aceptable» para las masas paganas.
A medida que la fe se expandió por el Imperio romano y se institucionalizó, comenzó a absorber elementos de las culturas dominantes. Estas influencias dejaron huellas duraderas en las doctrinas y costumbres de la cristiandad.
En conjunto, la cristiandad adoptó parte del lenguaje, la filosofía y los símbolos del mundo pagano para hacerse comprensible y aceptable, pero el precio fue alto: una mezcla de fe y tradición humana que diluyó, en muchos aspectos, la pureza del cristianismo original.
Ritual y Liturgia
La fe se volvió más ceremonial y menos comunitaria. De Babilonia llegaron elementos rituales como el uso del incienso y las procesiones, que fueron adaptados y «cristianizados».
Egipto, por su parte, aportó ideas sobre la vida después de la muerte, la adoración a figuras sagradas y la estructura jerárquica del culto. De Egipto se heredó la noción de un sacerdocio mediador, la sacralización de templos y vestiduras, y la estructura jerárquica del culto.
El sermón mismo, como discurso largo y unidireccional, proviene del estilo retórico grecorromano, reforzando el poder del clero y la pasividad del pueblo.
La influencia pagana y la alianza imperial culminaron en una estructura eclesiástica radicalmente opuesta al modelo de servicio del Nuevo Testamento. El cristianismo fue reemplazado por un sistema de jerarquía rígida (el clero profesional), reflejando los patrones del Imperio Romano y del sacerdocio pagano. Esta clase sacerdotal profesional actuaba como mediadora exclusiva entre Dios y el pueblo.
La construcción de grandes templos, inspirados en las basílicas romanas, reforzó esta jerarquía. El diseño arquitectónico, con plataformas elevadas, definió la vida eclesial como pasiva y centralizada, estableciendo un modelo espectador-líder. Este modelo se alineaba con la idea pagana de un «lugar santo» donde residía la divinidad.
La Navidad es una festividad que se celebra el 25 de diciembre para conmemorar el nacimiento de Jesucristo. Sin embargo, esta fecha no se menciona en la Biblia y no hay pruebas de que los primeros cristianos la celebraran. El 25 de diciembre era originalmente una festividad pagana romana conocida como las Saturnales, en honor al dios Saturno, y el Natalis Solis Invicti (Nacimiento del Sol Invicto).
Papa Julio I
A medida que el cristianismo se expandía por el Imperio Romano, la Iglesia comenzó a adoptar festividades paganas para facilitar la conversión de los paganos al cristianismo. En el siglo IV, el Papa Julio I estableció oficialmente el 25 de diciembre como la fecha para celebrar el nacimiento de Jesús, coincidiendo con las festividades paganas del solsticio de invierno.
Esa ley apareció en la Iglesia Católica Romana a comienzos del cuarto siglo cuando un decreto del Concilio de Elvira prohibió casarse a los sacerdotes españoles. Más tarde una ley de celibato sacerdotal llegó a ser obligatoria sobre todos los sacerdotes católicos romanos. De hecho, en el siglo dieciséis el Concilio de Trento (Sesión 24, cánones 9 y 10) llegó a decretar: “Si cualquiera dice que los clérigos constituidos en órdenes sagradas, o los regulares que han hecho voto de castidad solemnemente, pueden contraer matrimonio… que sea anatema [excomulgado]».






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